Ahí me encontraba, en ese asqueroso lapso entre la noche de un Viernes y la madrugada de un Sábado. Esa semana había sido una de los peores por varios morivos, la depresión era la principal y el amor nunca actuó. La soledad puede ser una poderosa aliada o una formidable enemiga, lamentablemente había jugado en mi contra y me tenía completamente a su merced.
Ahí estaba yo, en el medio de esa habitación oscura siendo devorado por la maldad, el veneno, la venganza, el rencor, el odio... La Muerte me estaba reclutando lenta y dolorosamente. Observé sus blancos ojos y no ví nada que no esperaba ver.
Ya me daba por muerto, no había nada más que pudiese hacer, no había manera de librarse del frio abrazo de La Parca maldita... Ese ente místico, cuya piel era pálida como leche pútrida, sus ojos blancos sin vida, su helado aliento, desgastada túnica negra... Su imagen nunca se irá de mi mente.
"Ya casi estamos -Me dijo-, ahora sólo falta una cosa más... He traido a la oscuridad tu corazón, tu cuerpo, tu mente, tu vista, tu habla, tu gusto... Ahora faltan tus oídos". "...Sólo hazlo de una vez..." -Le respondí, temiendo lo peor.
Justo cuando sentía su congelada presencia cerca de mi oido cerré bien fuerte los ojos... Y fue cuando lo escuché... Escuché un gran, largo e imponente "¡No!" que venía desde el cielo... La oscuridad se partió en dos y de ahí bajó él.
Cuando llegó a nuestro nivel le apuntó a la Muerte con su dedo índice y dio un fuerte grito resaltando la primera letra del abecedario. Era un ángel cantando, era un demonio gritando, no lo sé, quizás un tanto de ámbos... De lo único que estaba seguro es que era genial.
La Muerte retrocedió con una cara de repulsión y terror. "¡Tú! -Le dijo- ¡Judas, de nuevo has venido a arrebatarme lo que es mío!" El desconocido -Cuyo nombre estoy casi seguro de que era Judas- comienza a reir y le dice a la Muerte con un notorio acento británico: "Lo siento, mi deprimente amiga, pero este chico estaba con nosotros mucho antes de que tú le pusieras el ojo... Así que en teoría he venido a reclamar lo que es nuestro".
Varias luces aparecieron repentinamente y ví a más personas aparecer... La Parca dijo sus nombres con miedo: "¡Crue! ¡Halen! ¡T.S.! Ustedes no pertenecen aquí..." "Estás solo, Parca -Le responde Halen, según a quien miró la Muerte cuando gritó ese nombre-, no estás haciendo nada más que tonterías sin sentido... Este chico -Dió un paso adelante- está con nosotros, quieras aceptarlo o no".
Estaba demasiado estupefacto como para notar que la oscuridad estaba bajando por mi cuerpo alejándose cada vez más de mi cabeza y arrastrándose donde estaba la Muerte. Una vez completa por la oscuridad les dijo: "Es suyo... Por ahora... No podrán defenderlo siempre... La vida no es más que una eterna tristeza como yo que contiene momentos temporales como ustedes... Yo soy eterno, ustedes pasarán, ya lo verán... ¡Ya lo verán!" Y desapareció repentinamente junto a toda la oscuridad de mi cerebro, de mis ojos, de mi lengua, de mi cuerpo... De todo.
Me quedé inmovilizado viendo a mis salvadores a los cuales estaré eternamente agradecido y mientras un rayo de luz me cegaba lentamente los escuché decirme cuando los estaba perdiendo de vista: "...Kerry... We are the Painkiller...".
No hay comentarios:
Publicar un comentario