Saludos

Historias, cuentos, palabras, sentimiento puro... Todo sacado de los más profundos y recónditos rincones del corazón.

Experiencias propias, inventos mentales, no importa en realidad... Después de todo siempre terminamos siendo parte del 'Juego'.

No hay idioma para mi, ningún tipo de diferencia o problema que imposibilite algo. Escribo como quiero.

lunes, 31 de enero de 2011

Uvas

Lo que importa al final es aceptar el presente para estar consciente del futuro y superar el pasado. Pensar en lo que uno puede hacer, lo que uno no puede hacer, pensar en lo posible/imposible, lo real/no real...


Los buenos momentos en la vida son pocos, hay más decepción y frustración que felicidad y es un hecho que no se puede cambiar. Lo bueno de los momentos felices es que son más fuertes que los momentos tristes, valen más y significan demasiado como para que se olviden fácilmente.


La muerte es la última revelación de la vida, es la respuesta a las incógnitas vitales, representa la sabiduría en su lado más amargo... Amargo y oscuro, pero es conocimiento. El saber es algo hermoso pero es algo que se llega a través del sufrimiento y esfuerzo personal. Como el amor. No puede haber amor sin sufrimiento, no puede haber inteligencia sin esfuerzo, no puede haber un arco iris sin lluvia.


En un intento desesperado de llevarme la contraria con el fin para alimentar tu autoestima y crecer tu ego me puedes decir que sí se puede crear un arco iris sin lluvia: Una manguera. Sí, es verdad, se puede crear un arco iris con una manguera en un día soleado pero respóndeme esto, ¿Es realmente tan hermoso y majestuoso como uno real? Es una copia barata, una maravilla artificial, no es lo mismo.


Y ahí estaba yo. Sentado tranquilamente celebrando mi cumpleaños número 83 como lo había celebrado los últimos 30 años... Solo. Mi cumpleaños era como cualquier día de mis años de jubilado, no tenía nada de especial ni para mí ni para otros pero eso no me importaba. El sólo hecho de pensar de que para ser feliz se necesite a otra persona me da asco por lo patético y lo denigrante que debe ser una persona así.


En el pórtico de mi cabaña mi viejo y arrugado cuerpo estaba. Tirado como un saco de papas en una silla mecedora con mi envase de uvas frescas. Uvas verdes como el ácido, como el veneno.


Pensé mi difunta esposa y todas las peleas que tuvimos, las discusiones que nos destruían el corazón, las palabras que nos golpeaban, las miradas que nos maltrataban... Pensé en mi hija y en mi trato hacia ella, en su ausencia, en su despreocupación hacia mí, en su actitud fría, en su seriedad, en esos ojos que no me decían nada más que: "No estoy para ti en este momento"...


Comí la primera uva.


Pensé en mis hermanos y hermanas y lo mal que me hacían sentir sus palabras de "ánimo", tiraban mi mente a lo más profundo de la depresión oscura y unidimensional, la cual necesitaba al menos 10 gotas de sangre para salir. Pensé en mis padres ausentes y despreocupados, los cobardes quienes se dieron a la fuga al escuchar las palabras "Embarazo", "Compromiso" y "Responsabilidad".


Comí la segunda uva pero no me supo igual.


Pensé en mi y en la buena vida de mierda que llevaba hasta ahora, la cual haría feliz desde a un negro en África hasta cualquier indigente de la esquina. Siempre tuve lo que necesitaba y lo que quería, nada de qué quejarme y aún así lo hago. Vi por un momento el paisaje...


Comí la tercera uva y supe que estaba perdido.


La fría presencia de la Muerte se había aparecido mientras sentía el veneno de la uva correr por mi garganta hasta ser llevada a mis venas a que se esparciera por mi cuerpo. Mis piernas se paralizaron, comencé a sudar... Sudor frío. Temblaba como si estuviese en plena tundra y encima estaba en verano. Las lágrimas que no pude contener salieron de mis ojos y comenzaron a dar su última carrera. Algunas llegaron a mi boca... Qué dulce es el salado sabor de las lágrimas, las gotas del océano de la mente y el pensamiento.


Pensé en mi difunta esposa y recordé las salidas que disfrutábamos tanto, las risas que nos despejaban los días nublados, las tardes de pasión y de placer junto a los "Te amo" que nos recordábamos a diario. Pensé en mi hija y en el amor que me daba, en la preocupación que me demostró por tantos años, en lo mucho que signifiqué para ella, en lo importante que me había vuelto para ella con el sólo hecho de escucharla...


Comí la cuarta uva... Esta estuvo muy dulce. Nunca las había saboreado realmente...


Pensé en mis hermanos y hermanas que nunca me hicieron sentir solo, que siempre querían lo mejor para mí, en los vínculos que nunca fueron fáciles de romper, en el apoyo que me daban cada vez que necesitaba un hombro para derramar lágrimas de sangre por la pérdida de mi amada y que me dieron más confianza que cualquier otro. Pensé en mis padres y en los consejos que me daban de la vida, mis padres que estuvieron dispuestos a mancharse por mi y en lo mucho que lucharon y sufrieron para que no fuese como ellos.


Pensé en mi y en mi forma de desperdiciar la preciosa vida, en cómo no supe vivir del momento, en como mi indiferencia me llevó en un camino de soledad cuando la vida se hizo para dos.


Miré el paisaje y durante esos últimos segundos no fue lo mismo. Quería levantarme, recorrer esas montañas, correr por los pastizales, bañarme en el lago y revolcarme en su tierra. Pensar que no tendré otra oportunidad para eso me hace sentir peor al punto en que se vació el océano mental en lágrimas que no paraban de caer. Lo que importa es aceptar el presente para estar consciente del futuro y superar el pasado. ¿Qué hice?


Comí la última uva... Y esta me supo a frutilla.

domingo, 23 de enero de 2011

Luz Oscura (Para Teresa)

La pregunta no es "cómo" ni "dónde" sino "cuándo". "Cuándo" haciendo una referencia al tiempo pero este no se refiere a un tiempo mundial, apunta a un punto especial en la vida de un hombre... Y ese tiempo es el mundo Post-Apocalipsis que le queda en su interior.

Hay un punto en la vida del hombre en el cual se siente desconsolado, totalmente destruido y sin remedio alguno. No todo esto es cierto, claro, pero en tiempos de desesperación la oscuridad nos tapa las cosas buenas que tenemos al frente.

Pondremos el ejemplo de un hombre, en este caso su humilde escritor. Un tipo descontrolado emocionalmente, demuestra cierta torpeza y desorientación, preocupado de la vida y de cosas sin valor, enamorado, dispuesto a hacer cualquier cosa por quien ama, completamente perdido en sus sentimientos... Perfecto para esta ocasión.

El alma de este hombre ha sufrido el Día del Juicio Final, se abrió la Caja de Pandora, Zeus desató su ira, para qué seguir con metáforas, basta decir que este hombre es un desastre.

Es en este estado Post-Apocalíptico... Es donde "ella" aparece...

Cuando el individuo está casi insolado por el calor de la oscuridad del pasado aparece el agua que saciará su deseo de alivio y lo tranquilizará por completo. Usualmente se presenta de la manera en que uno más lo necesite pero su forma verdadera está por comprovarse. Sufre de un pasado oscuro (Como cualquiera) el cual afecta su presente... Pero su maravillosa habilidad de sonreir en un mundo de lágrimas no deja de sorprenderme.

El individuo está en posición fetal, totalmente devastado por su Apocalipsis causado por su propia estupidez... Perfecta ocasión para que ella se presente.

A lo lejos se logra divisar una figura que se dirige al sujeto. Su piel es extremadamente blanca sin pasar a lo pálido, sus ojos tienen una mezcla entre el verde y café, haciendo referencia a la Naturaleza y la pureza del mundo que sorprendentemente aún sigue viva. Su cabello está caido y pareciera como que casi limpian las huellas que dejan sus pies. Tiene puesta una vestimenta gótica que se distingue por ser negra, de tela y con aspecto macabro con el vestido cubriendo hasta las rodillas. Trae un ramo de rosas... Pero las rosas son negras... Rosas negras sin marchitar.

Se detiene al lado de nuestro individuo, se agacha, le susurra algo al oído... El tipejo se cruza de piernas y abre la boca mirando hacia arriba. En ese momento "ella" pone su muñeca en la boca del individuo y se abre una herida, la cual deja caer unas gotas de sangre las cuales corren por el esófago del tipo.

La herida se cierra tan fácilmente como se abrió. De repente nuestro sujeto se levanta de un golpe, recupera su tono de piel, su lengua vuelve a saborear, sus ojos vuelven a ver y lo más destacable de su comportamiento... El costal de huesos forja en su cara una sonrisa. La mira, la abraza y en ese contacto su corazón vuelve a latir tan potente que se escucha la bomba del corazón tan fuerte como un galope de caballo. Se puede notar que "ella" también recupera color en su piel y le sonrie de vuelta.

En un mundo Post-Apocalipsis se debe empezar de cero, "ella" es quien logra entrar en el alma de uno y colocar el primer ladrillo para que el individuo siga construyendo su nueva civilización. El primer ladrillo es la base, es el más importante pero es el que más soporta... Por eso es tan necesario... Por eso "ella" es tan necesaria.

sábado, 15 de enero de 2011

Salvation

Ahí me encontraba, en ese asqueroso lapso entre la noche de un Viernes y la madrugada de un Sábado. Esa semana había sido una de los peores por varios morivos, la depresión era la principal y el amor nunca actuó. La soledad puede ser una poderosa aliada o una formidable enemiga, lamentablemente había jugado en mi contra y me tenía completamente a su merced.

Ahí estaba yo, en el medio de esa habitación oscura siendo devorado por la maldad, el veneno, la venganza, el rencor, el odio... La Muerte me estaba reclutando lenta y dolorosamente. Observé sus blancos ojos y no ví nada que no esperaba ver.

Ya me daba por muerto, no había nada más que pudiese hacer, no había manera de librarse del frio abrazo de La Parca maldita... Ese ente místico, cuya piel era pálida como leche pútrida, sus ojos blancos sin vida, su helado aliento, desgastada túnica negra... Su imagen nunca se irá de mi mente.

"Ya casi estamos -Me dijo-, ahora sólo falta una cosa más... He traido a la oscuridad tu corazón,  tu cuerpo, tu mente, tu vista, tu habla, tu gusto... Ahora faltan tus oídos". "...Sólo hazlo de una vez..." -Le respondí, temiendo lo peor.

Justo cuando sentía su congelada presencia cerca de mi oido cerré bien fuerte los ojos... Y fue cuando lo escuché... Escuché un gran, largo e imponente "¡No!" que venía desde el cielo... La oscuridad se partió en dos y de ahí bajó él.

Cuando llegó a nuestro nivel le apuntó a la Muerte con su dedo índice y dio un fuerte grito resaltando la primera letra del abecedario. Era un ángel cantando, era un demonio gritando, no lo sé, quizás un tanto de ámbos... De lo único que estaba seguro es que era genial.

La Muerte retrocedió con una cara de repulsión y terror. "¡Tú! -Le dijo- ¡Judas, de nuevo has venido a arrebatarme lo que es mío!" El desconocido -Cuyo nombre estoy casi seguro de que era Judas- comienza a reir y le dice a la Muerte con un notorio acento británico: "Lo siento, mi deprimente amiga, pero este chico estaba con nosotros mucho antes de que tú le pusieras el ojo... Así que en teoría he venido a reclamar lo que es nuestro".

Varias luces aparecieron repentinamente y ví a más personas aparecer... La Parca dijo sus nombres con miedo: "¡Crue! ¡Halen! ¡T.S.! Ustedes no pertenecen aquí..." "Estás solo, Parca -Le responde Halen, según a quien miró la Muerte cuando gritó ese nombre-, no estás haciendo nada más que tonterías sin sentido... Este chico -Dió un paso adelante- está con nosotros, quieras aceptarlo o no".

Estaba demasiado estupefacto como para notar que la oscuridad estaba bajando por mi cuerpo alejándose cada vez más de mi cabeza y arrastrándose donde estaba la Muerte. Una vez completa por la oscuridad les dijo: "Es suyo... Por ahora... No podrán defenderlo siempre... La vida no es más que una eterna tristeza como yo que contiene momentos temporales como ustedes... Yo soy eterno, ustedes pasarán, ya lo verán... ¡Ya lo verán!" Y desapareció repentinamente junto a toda la oscuridad de mi cerebro, de mis ojos, de mi lengua, de mi cuerpo... De todo.

Me quedé inmovilizado viendo a mis salvadores a los cuales estaré eternamente agradecido y mientras un rayo de luz me cegaba lentamente los escuché decirme cuando los estaba perdiendo de vista: "...Kerry... We are the Painkiller...".

viernes, 14 de enero de 2011

¿Qué haces...?

Sé la razón por la cual el cielo es celeste de día y azul en las noches, sé por qué el mar es azul verdoso, sé por qué los bebés lloran, sé por qué yo lloro... ¿Y es que nadie más sabe? ¿Qué haces cuando estás solo en una vida hecha para dos? ¿Cómo completas ese espacio vacío? ¿Cómo complementas su ausencia? Sinceramente estas son las únicas cosas que no sé.

Cualquiera puede decir (y lo han hecho) que se puede complementar con "otra cosa", yo les digo que esa "otra" no cabe en el lugar que ella dejó, sencillamente no encaja ni nadie nunca puede encajar.

A veces me pregunto incluso si es que quiero completar ese espacio que dejó, sólo cuando un ser querido parte realmente sabemos cuánto lo amamos y lo extrañamos. ¿Qué haces cuando te cansas de esperar y esperar pero a la vez no puedes hacer nada más?

Hay tantas cosas que sé pero a la vez desconozco más de la mitad de ellas. ¿Qué haces cuando el problema es de otra persona que no quiere aceptarlo? ¿Qué puedes hacer por ella? ¿Cómo la haces ver las cosas que sólo tú puedes ver? ¿Qué haces cuando te importa tanto una persona que tiene tantos problemas y no la puedes ayudar tanto?

No basta un simple "Te amo" por cortesía, si no se tiene sentimiento es mejor decir lo que uno realmente siente. El dolor es tan ambiguo y controla tanto el pensamiento humano que a veces enferma, y cuando no enferma... Se acostumbra a vivir con él. Cuando una persona ha sufrido tanto que sufra un poco más ya no importa, se pasará o se liberará, y estas marcas en mis brazos me dan la razón.

Sufrimiento... El efecto de la muerte sin morir... ¿Qué puede ser peor? ¿La ilusión o la soledad? ... ¿Y qué haces cuando eres el único que sientes ambas cosas?

jueves, 13 de enero de 2011

Juegos Amorosos (Un pequeño cuento para inaugurar el Blog)

Cuando Federico Riquelme vuelve del trabajo todas las tardes se encadena a una rutina tan monótona como lo es en sí la respiración humana. Entra a la casa, deja su abrigo colgado, su maletín al lado de la puerta y finalmente se estira los músculos en un intento inútil de esconder la cara de placer que le produce eso.

Nuestro Federico está actualmente casado, la mujer es una completa diva, una total princesa sacada de esos típicos cuetos infantiles de Disney. ¿Los conocen? ¿No? Tienen suerte. Aunque Federico es más grande que ella eso no le quita la hermosura que ella produce. Su cabello castaño está hermosamente despeinado, su piel es tan blanca como un copo de nieve derretido en leche, su busto es perfecto, ni tan grande pero no es pequeño, tiene la medida perfecta, la que cualquier hombre puede desear. Sus ojos, cafés como el chocolate que le regalaron en su cumpleaños número 18, simplemente son sublimes y si no se tiene cuidado uno se puede perder en ellos y jamás volver a la realidad (Como desgraciadamente le pasó a Federico). Sus labios son incoloros, casi tan blancos somo su piel pero no dejan de ser el deseo de todo hombre que la mire y quede atrapado en sus redes del deseo y placer.

Nuestro Federico siempre fue tan amable y sencillo con ella, resaltando su belleza de la nada y casi alabándola por cada palabra que le dirigía... Desgraciadamente el pobre bastardo no recibía el mismo trato.

A él no le importaba. Ciegamente negaba los errores que ella hacía y le justificaba todo, era un tarado ciego con ella... Pero no le importa, él la ama y tan sólo el saber eso lo hace feliz con ella.

¿Ella lo amaba? Duda existencial de nuestro amigo Federico, ella siempre respondía con un "No" pero después se reía en su cara y decía que fue tan sólo una "broma". A él no le importaba el trato de su parte, nunca le importó porque si en serio le decía lo que sentía, si le decía cómo lo hacía sentir... Intentaba no pensar en eso.

Si hay una cosa que le molesta a Federico de su radiante esposa es su larga y cargante charla con él acerca de un tipo... Un muy buen amigo de ella que recientemente se le había declarado pero supuestamente nadie lo tomó en cuenta. Ella hablaba de él y su forma de hacerla reír, siempre en su cara para hacerlo enfadar, para hacerlo sentir celos... Todo era parte de un juego amoroso de su parte.

Federico nunca le tuvo buena espina a ese "amigo", cuyo nombre es Alfonso Dinamarca. Ella siempre decía las cosas que hacían, los temas de qué hablaban, y lo que más le molestaba... La manera en que Alfonso la hacía feliz.

La semana sub-siguiente Federico llega tarde a la casa porque le habían dado trabajo extra. Cuando entra a la casa nota que ya hay un abrigo colgado, ya hay un maletín al lado de la puerta y su esposa no se encuentra cerca.

Siente unos golpes que vienen desde su recámara y decide ir a revisar sigilosamente lo que pasa. Sube las escaleras sin hacer el menor ruido y para esto debió sacarse los zapatos.

Llega a la recámara, abre lentamente la puerta unos tantos milímetros y ve a su esposa morbosamente besando a Alfonso. Federico hasta puede sentir el calor que desprenden sus bocas, la pasión que disparan le fragmenta el corazón en millones de partes y ve como sus lenguas danzan y juegan entre sí.

La rabia y furia se apoderan de él, la cólera infinita que siente lo ciega y su corazón comienza a bombear adrenalina por sus venas. ¿Qué hace? ... Se va.

Deja la puerta como está, baja las escaleras tan callado como las subió, se coloca los zapatos, se abriga, toma su maletín, abre la puerta, sale de la casa y cierra la puerta logrando que no se escuche nada. Da un gran suspiro y derrama miles y miles de lágrimas, todo de una vez. Mira hacia las montañas e inicia su viaje hacia lo desconocido.

Él en serio la amaba, Federico sabe como amar, por eso hizo lo que hizo. Después de todo, ¿Qué es el amor sino el deseo de que el otro sea feliz a como de lugar? ... Federico se repite en su cabeza: "...A como de lugar...".